jueves, 26 de mayo de 2016

Propuesta De solución Sobre La Violencia en Tumaco

Las soluciones que se podían hacer frente a la violencia que estamos viviendo en tumaco es primero que todo hacer como una compaña en contra de la violencia, hacer reuniones por cada barrio y dejarles ver o saber a toda la comunidad que la violencia no deja nada bueno para nuestras vidas, luego de eso haría una campaña en los colegios (instituciones educativas) para hacerles tomar conciencia tanto a estudiantes como profesores y directivos del colegio para que ellos luego lo divulguen a sus diferentes familiares.
Otra solución que pondría sería crear micro empresas para personas con pocos recursos y que no tienen la posibilidad de entrar a una universidad por diferentes motivos el más común es el económico, entonces con base a eso disminuiremos notablemente la violencia que azota a nuestro pueblo tumaqueño.
Las soluciones fáciles casi siempre son las más costosas: la violencia ha crecido, porque cada uno ha tratado de resolverla individualmente, buscando una salida inmediata: la negociación o el pacto con el agresor, o la consecución de unos vigilantes o matones para protegerse. Los matones se multiplican, los secuestros aumentan, y el que creyó que se cuidaba aumentando sus recursos individuales de defensa, mejorando su propia dotación de armas, descubre que todos los que lo amenazan han hecho lo mismo, que entre tanto el estado ha perdido credibilidad y capacidad de acción, y que está más desprotegido que antes. Lo difícil es buscar soluciones en las que todos se involucren, y que partan de un análisis integral del problema: pero lo difícil es lo que funciona.
     
                                                                                 
La violencia es el principal problema que vivimos hoy en nuestro pueblo tumaqueño. Se sufre en forma individual, y lo sufren también los comerciantes: los costos por seguridad se han convertido en una de las mayores cargas del país. Uno se siente impotente, ve que no tiene como influir sobre esta situación. Sin duda, poco podemos hacer para que las  guerrillas o los paramilitares modifiquen su forma de actuar, o para que los delincuentes dejen de pensar que el secuestro y otras formas de delito son un buen negocio. Pero algo podemos hacer: por una parte, ayudar a que, así sea poco a poco, la justicia, la policía y los sistemas que regulan la convivencia, se vayan mejorando, recuperen credibilidad. Pero sobre todo, hay que tratar de que todos nuestros actos sean de paz: en la vida diaria, en la relación de familia, en la amistad, en el trato personal con todos los que conocemos, podemos reducir la violencia, cuyas ondas reverberan, resuenan y se amplían hasta niveles que no logramos prever, si actuamos siempre pensando en los derechos de los demás, en respetar a los otros, en ver su punto de vista, y si estamos dispuestos a transar y a buscar la satisfacción nuestra en forma compatible con la de los otros. La paz en el círculo inmediato y personal, y el apoyo razonado y crítico a los esfuerzos por solucionar el conflicto armado que hemos vivido durante cuarenta años, pueden, poco a poco, ir acercándonos al milagro de la paz. 




                                                                                            


No podemos desconocer los esfuerzos que hacen la Fuerza Pública y las autoridades administrativas por controlar la violencia en el puerto nariñense de nuestro Tumaco, pero todos nos preguntamos por qué la violencia no da tregua y los homicidios son el pan de cada día de esta que es nuestra región que tiene todo de bueno, en su cultura, paisaje e idiosincrasia, pero que está arrinconada por unos pocos que no quieren la paz.
Para lastima de toda la comunidad de bien de Nariño, en esta tierra exótica y de grandes baluartes, no hay día en el que no se produzca un homicidio, la mayoría conectados con extorsiones y ajustes de cuentas, con una sombra gigantesca, el narcotráfico, que según vemos les ha sido imposible a las autoridades derrotarlo, pues parece ser que tiene infinidad de cabezas y cuando muere una salen tres.


Reiteramos el compromiso de las autoridades con la seguridad de Tumaco, pero pese a sus acciones, ese monstruo de la violencia está más vivo que nunca y crece sin que se logre controlarlo. No podemos negar las acciones de las autoridades logradas el año anterior y en lo corrido de 2013, en varios casos ejemplares, pero nuevamente nos preguntamos, ¿qué pasa? ¿Hasta cuando tendrá la comunidad que soportar el azote de los violentos?
Los tumaqueños y en general los nariñenses debemos reconocer la receptividad y el compromiso del presidente Juan Manuel Santos, pero el mandatario está obligado a ver no sólo los resultados de las operaciones de la Fuerza Pública, sino palpar lo evidente, y eso es que la muerte se convirtió en un factor cotidiano y que aparece por doquier sin que nadie lo pueda impedir.

viernes, 6 de mayo de 2016

La Violencia En Tumaco

Argumentación De La Problemática Violencia En Tumaco
Durante los últimos 13 años, Tumaco dejó de ser un lugar con una mínima presencia de actores armados y violencia para convertirse en uno de los casos emblemáticos de los nuevos escenarios del conflicto armado colombiano. En él confluyen actualmente FARC y bandas criminales, acciones armadas de medio y bajo poder militar, una tasa de homicidios que supera más de tres veces la tasa nacional, un aumento en el número de víctimas por minas antipersonal, casos sistemáticos de micro extorsión, a lo que se suma que es el municipio con mayor número de hectáreas de coca a nivel nacional.

En el municipio han hecho presencia el frente 29 y la columna móvil Daniel Aldana de bloque Sur Occidental de las FARC, siendo esta columna el actor armado predominante en el municipio en la actualidad, después del progresivo debilitamiento de Los Rastrojos. La columna móvil Daniel Aldana al mando de alias ‘Rambo’, cuenta con aproximadamente 120 integrantes ubicados en veredas de los Consejos Comunitarios Alto Mira, Bajo Mira, Mejicano, Rosario y Chagui, aunque ‘Rambo’ se mueve por las veredas Mogui, Mateplátano, Pan de Azúcar, Vallenato y La Isla, ubicadas entre el río Mataje y el Mira. Esta columna se divide en otras tres compañías que a su vez se dividen en comisiones. Las más poderosas son las que están al mando de alias ‘Oliver’ y alias ‘El Doctor, así como la estructura urbana al mando de alias ‘El Tigre, cuyo énfasis está en el narcotráfico. Se visten de civil, transitan por varios sectores sin portar armas largas y sostienen una interacción directa con narcotraficantes del Cartel de Sinaloa de México.

Después se formaron en el municipio diferentes agrupaciones cuyo objetivo era apropiarse de los espacios dejados por el otrora grupo paramilitar. A finales de 2006, estructuras armadas como Nueva Generación, Águilas Negras y Rastrojos empezaron una serie de disputas entre ellas y las FARC, lo que incrementó los niveles de violencia. Hasta comienzos de 2012, Los Rastrojos fueron la banda con mayor control sobre el municipio, especialmente en un contexto de repliegue de las FARC. Sin embargo, a lo largo de 2013 la banda empezó a debilitarse debido a la entrega y captura de sus principales mandos a las autoridades (los hermanos Calle Serna y Diego Rastrojo), los golpes asestados por la Fuerza Pública, el paulatino regreso de las FARC desde las zonas montañosas hacia el litoral y la cooptación de integrantes de la banda por parte de la guerrilla. Más allá de este escenario, la Policía afirmó que en 2013 fueron desmantelados importantes componentes estructurales de Los Rastrojos, como los del Patía Viejo y Bajo Mira. El de Barbacoas fue reducido de 50 a 30 integrantes. Algunas fuentes señalaron que el espacio dejado por Los Rastrojos podría ser llenado eventualmente por Los Urabeños, quienes al parecer ya estarían haciendo presencia en la zona a través de pequeños reductos.
la reciente presencia de actores armados y bandas criminales en el municipio generó un aumento en los niveles de violencia que se ha manifestado con mayor énfasis a partir de 2006. Entre 2000 y 2012 se presentaron 2.427 homicidios, lo que lo ubica como el lugar con mayor número de víctimas de Nariño por encima de Pasto, su capital. El pico en la tasa municipal de homicidio fue en 2007 y en 2012, cuando ésta fue de 130,4, más de tres veces superior a la nacional (32,3).
 las víctimas por minas antipersonal mostraron un incremento en 2011 coincidiendo a su vez con un alza en los desplazamientos forzados y en las acciones armadas de la guerrilla. Asimismo, se ha visto un paulatino incremento en las denuncias de extorsión que reporta la Policía Nacional, aunque se estima que las cifras tienen un alto subregistro si se comparan con las afirmaciones de medios de comunicación y personas entrevistadas en la zona, quienes sostienen que diferentes sectores económicos del municipio están siendo extorsionados.